Como ya es mi costumbre por las mañanas, me disponía a escribir un microrrelato. El de hoy sería especial: una especie de pastiche en homenaje a la serie de televisión Dinastía; concretamente, un episodio basado en Alexis Colby, la más fascinante de todas las villanas habidas y por haber.
Estaba apenas prendiendo la computadora para empezar a teclear la historia cuando, sobre la azotea de mi casa, apareció un helicóptero del cual bajaron varios miembros de un cuerpo de élite. Entraron a la estancia donde yo me encontraba y uno de ellos sentenció:
"Está usted arrestado; nuestros abogados no permiten el uso de propiedad intelectual sin un permiso explícito. Será llevado a Nueva York para responder por estos graves cargos".
Dicho y hecho, me encadenaron de pies y manos, y en menos de veinticuatro horas ya estaba ante un juez. Mi abogado defensor (de oficio) parecía más un borrachito de cantina que un licenciado; se me acercó y me dijo al oído:
"Alegaremos intertextualidad; de ese modo convenceré al jurado de que le cambien la pena de muerte por cadena perpetua".
Hola, Dee Dee.
ReplyDeleteSi participas en los retos del Tintero de Oro, debes poner la imagen del reto como hacemos los demás participantes.
Espero que no te moleste.
Además que no queda claro cuando empieza tu historia en sí.
¿Debería retirar mi relato de la convocatoria?
DeleteNoooo. Para nada.
DeletePuedes colocar la imagen sin alterar el relato.
Así quedaría también más atractivo para el lector. ¿No crees?
🌠
Literalmente chillando con este texto, qué preciosidad. Lo de la Alexis me parece una referencia de culto, de verdad, icónica es poco. Has sabido leer el contexto actual con una guasa que es canela fina. Hacía mil que no leía algo tan fetén y tan bien tirado. ¡Es que no le falta ni un detalle, qué buen hacer!
ReplyDeleteLos Ewing con los Carrington, el crossover ms esperado del mundo, si mister Dallas es el escritor de Dinastia, pues eso sugiere unas correlaciones surreales de muy padre y señor mio, yo era muy pequeño para disfrutar "en vivo y en directo" estas series, que se pasaban bien en la noche, pero oia los lunes, la mañana siguiente, cuanta conmocion habia causado el capitulo de la semana (que se transmitia el domingo), tremenda batalla entre dos series inmortales.
ReplyDeleteMister Dallas sera pues J.R. villano villano, transformado en el clasico antiheroe contra una Alexis muy hermosa y maquiavelica,
venga pues que se alegue intertextualidad que el juez se confunde y condena al jurado!!!!!
he quedado alucinando con tu excelente relato, NO LE CAMBIES ni una coma
La verdad es que los culebrones gringos (Dallas, Dinastía, Falcon Crest, Los Colby...) se intertextualizaban mutuamente, jaja. Entre JR, Ángela Channing y Blake Carrington, tenemos una cohorte de villanos que ni los SWAT los paran. Gracias por recordarme los años ochenta en 625 líneas, un saludo.
ReplyDeleteMuy ingenioso, Dee Dee, lo de alegar intertextualidad. Le salió caro al pobre escritor participar en el reto. ¡Ay!
ReplyDeleteHola Dee Dee. Me encantó el recurso de la intertextualidad como defensa! Con respecto a Dinastía, no la he visto, pero tiene muchos fans.
ReplyDeleteUn abrazo
Vaya, a ver si va a ser peligroso esto de la intertextualidad, ja, ja. Además te pueden denunciar varios a la vez, en lugar de uno solo.
ReplyDeleteUn saludo.
Hola, un relato muy original y ese alegato de intertextualidad para bajar la condena es genial. Enhorabuena.
ReplyDeleteAunque se mencioné expresament Dallas y Dinastía, creo que el mundo ( o el tiempo) en que se desarrolla es el de " Minority Report" y el abogado es Paul Newman en "Veredicto finsl"
ReplyDeleteAbrazooo
Me parece que con ese abogado las cosas le van a ir regular
ReplyDeleteLa intertextualidad le puede salir cara.
Un saludo Dee Dee
Puri
Hola Dee Dee, la detención de tu protagonista puede ser perfectamente. Parte de alguna se las series que ya han mencionado los compañeros. Esperemos que no le falte el continuará Un saludo.
ReplyDeleteHola, tu micro despliega con ironía una pesadilla burocrática y absurda, donde el acto creativo es criminalizado de forma desproporcionada. La exageración de las consecuencias (de la escritura doméstica a la pena capital) satiriza la paranoia contemporánea sobre los derechos de autor. La inclusión del abogado incompetente y la propuesta desesperada refuerzan una crítica mordaz a sistemas legales rígidos y alienantes. En pocas líneas, logra combinar humor negro y una reflexión sobre los límites entre homenaje, apropiación y censura. Abrazos desde Venezuela
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